La respuesta correcta era LOS OJOS.
Al cambiarse de vagón, Ana vio que habían llegado a París, y una mujer le mostró otra caja con una nueva adivinanza:
que te da en la cara
y no lo ves?
La respuesta correcta era EL VIENTO.
Al cambiarse de vagón, Ana vio que habían llegado a la India. En esta ocasión, fue un anciano quién le ofreció una caja azul a cambio de adivinar una nueva adivinanza:
y no se moja.
¿Qué cosa es?
La respuesta correcta era LA LUNA Y SU REFLEJO (¡los que habéis pensado en LA LUZ también valdría!).
Al cambiarse de vagón, Ana vio que habían llegado a un país frío y con grandes montañas de América. Desde el tren, podía ver las ruinas de una antigua construcción de piedra en forma de pirámide. En esta ocasión, fue una niña llamada Luz Azul quien le preguntó la siguiente adivinanza:
Una sábana muy grande
que no se puede comprar;
está tan llena de manchas
que no se pueden contar.
Por cierto, ¿alguien sabe qué país de América tiene pirámides?












